Factores hormonales: Son múltiples las hormonas que tienen
influencia sobre el crecimiento y caída del pelo, como son las hormonas
tiroideas y las hipofisarias, pero son sin duda las hormonas sexuales,
sobre todo los andrógenos (hormonas sexuales masculinas), las que
tienen mayor influencia.
Un aumento de andrógenos producen en la
mujer una virilización, pudiendo producir un aumento de pelo en todo el
cuerpo y una disminución en el cuero cabelludo.
Factores genéticos, hereditarios o familiares: La influencia
familiar en cuanto a distribución, cantidad, color y grosor del pelo, pero
hay también una influencia genética en las alteraciones del pelo, tanto
por su aumento como por su caída, es decir en los ciclos pilosos.
Factores locales: El masaje, el calor, los microtraumatismos repetidos
en una zona y todas aquellas situaciones que aumentan localmente la actividad metabólica, son factores que favorecen el rápido crecimiento
del pelo.
Es difícil destruir la creencia popular, carente de fundamento fisiopatológico, que el afeitado aumenta el índice de crecimiento y el
grosor del pelo. Ya se demostró que ni el afeitado ó rasurado ni la luz, hacían que el pelo creciera con mayor intensidad, aún de que
todavía hoy prevalezca esa idea falsa.
Factores alimentarios: para el crecimiento del pelo es indispensable un correcto aporte de aminoácidos y vitaminas, principalmente.
Factores autoinmunes: es frecuente que el organismo responda con una alopecia denominada "areata", a las situaciones de stress, ansiedad, etc.
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